Historia y Alfareria de Mata Ortiz

Felix Ortiz and family

Felix Ortiz and family

Jerardo Tena effigy. Jerardo is a nephew of Felix Ortiz.

Jerardo Tena effigy. Jerardo es sobrino de Felix Ortiz.

Historia y Alfareria de Juan Mata Ortiz

La historia completa de la alfarería Mata Ortiz necesita voces nuevas. Una reexaminación histórica es la base en gran parte de este contexto. James McPherson, presidente de la American Historical Association, dice que “la revisión es el alma de los estudios históricos. La historia es el diálogo contínuo entre el presente y el pasado. Las interpretaciones del pasado están sujetos a cambio en respuesta a nueva evidencia, preguntas nuevas que se hacen a la evidencia y nuevas perspectivas que se adquieren con el pasar de los años. No hay una sola, eterna y inmutable ‘verdad’ sobre los eventos en el pasado y su significado”.

Esta ampliada documentación histórica pasa a través de algunas suposiciones aceptadas. La documentación incluye las voces de muchas personas, entre las cuales, las de los alfareros del área de Mata Ortiz y Nuevo Casas Grandes.

Kiva es una revista trimestral que publica la Sociedad Arqueológica y Histórica de Arizona. En la edición de otoño de 1994, Scott Ryerson escribió que ningún alfarero del barrio de El Porvenir de Mata Ortiz fue incluido en una lista de Spencer MacCallum hecha en 1977 de alfareros que estaban trabajando con barro.

Sin embargo, gracias a la investigación de Jim Hills en 2010 en Nuevo Casas Grandes, Casas Grandes y Mata Ortiz, sabemos que habían muchas personas en el barrio de Porvenir haciendo ollas en los anos 1970. Alfareros del Porvenir como Rojelio Silveira, Emeterio Ortiz, Felix Ortiz, y Salvador Ortiz hacían la alfarería de Mata Ortiz en los años 1960 y 1970. También en reciente entrevistas en 2015 con muchos alfareros revelo que la tradición de la ceramica de Mata Ortiz surgió como un esfuerzo de grupo, y no de la inspiración de un solo hombre.

Se sabe de sobra que el muy conocido Juan Quezada estaba trabajando en barro en otra área de Mata Ortiz en la misma época.  Así mismo, de acuerdo a la investigación de Julián Hernandez de Nuevo Casas Grandes, Manuel Olivas de Nuevo Casas Grandes, hacía ollas contemporánea al estilo Paquime, lo que ahora se llama alfarería Mata Ortiz, a principios de los años cincuenta. Manuel aprendió a trabajar con ollas de su abuela, Leonor Parra.  En la revista Southwest, edición primavera 2012, Hernandez dijo que Manuel “estaba haciendo alfarería con diseños Paquimé a finales de 1951”.

De acuerdo a una investigación más reciente, “Spencer MacCallum continuamente ajustó su relato a través de los años en su intento de promover una sola narrativa, la cual requirió omitir, modificar, o diluir hechos.” Debido a este relato incompleto, se perdió la estima familiar y generó el resentimiento hacia las personas que estaban presentes en la historia de MacCallum. Ese resentimiento continúa hoy, con los actuales alfareros que hablan sobre las ramificaciones actuales, contemporáneas. Ya es hora de que sus voces estén incluidas para ampliar la historia de la alfarería tradicional de Mata Ortiz hacia una recolección mas completa.

 

 

 

 

 

Mata Ortiz: Las Historias No Contadas, Parte Uno

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Felix Ortiz coyote effigy

Felix Ortiz coyote effigy

Jose Quezada fish effigy

Jose Quezada fish effigy

 

LAS HISTORIAS NO CONTADAS DE PAQUIMÉ Y

MATA ORTIZ (PARTE UNO)

Por Ron Goebel y Nancy Andrews

“Existen todo tipo de mitos que un pueblo tiene sobre sí mismo. Creo que una de las tareas del historiador es intentar acabar con algunos de esos mitos para que las personas puedan enfrentar su situación actual de manera realista, en lugar de hacerlo de forma mítica. Esa es mi percepción sobre lo que un historiador debe hacer”.

James McPherson, historiador ganador del premio Pulitzer

 

Casas Grandes, Chihuahua, México se ubica en una región bendita con barro de alta calidadartistas talentosos y una tradición de cerámicas antiguas. En este lugar, hace casi mil años, la gente de Casas Grandes vivía en la región de Paquimé y sus alrededores, un punto comercial que unía a Mesoamérica con culturas del norte, como las hohokam, mogollón y anazasi. El pueblo de Casas Grandes abandonó la región en el siglo XV, y dejó atrás un legado de alfarería.

Los saqueos de los sitios arqueológicos alrededor de Paquimé bien podrían haber continuado durante décadas, por no decir siglos. Sin embargo, los primeros saqueadores de la zona de Mata Ortiz señalan que el saqueo de Paquimé comenzó en la década de 1960. Con el propósito de ganarse la vida y mantener a sus familias, estos saqueadores de mediados del siglo veinte excavaron la mayor parte del área alrededor de Casas Grandes y Mata Ortiz, extrajeron muchas dozenas de ollas y les vendieron las piezas a comerciantes y coleccionistas, incluidos algunos estadounidenses. A mediados de la década de 1960, estos saqueos generaron una demanda que superaba el suministro de ollas antiguas. Las arqueólogas Nancy Kelker y Karen O. Bruhns determinan que “los artesanos locales pronto entraron en escena para llenar este vacío”. Los artesanos de Mata Ortiz y Casas Grandes, al no poder satisfacer la demanda de ollas antiguas, comenzaron a fabricar réplicas que llamaron hechizas. Muchos de los primeros saqueadores, incluido el alfarero actual Rojelio Silveira, experimentaron con el barro para lograr que sus ollas contemporáneas lucieran prehistóricas. Los mismos artesanos, junto con comerciantes mexicanos, lograron venderles con éxito las réplicas a coleccionistas y propietarios de tiendas en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México durante gran parte de las décadas de 1960 y 1970. Mientras que el mito popular actual cuenta de forma equivocada que los saqueos no ocurrieron, que de hecho la alfarería de Mata Ortiz evolucionó gracias a un artista autodidacta descubierto por un hombre estadounidense, el autor y profesor Julián Hernández Chávez de Casas Grandes afirma que este saqueo temprano “no es un secreto”.

El profesor Hernández, cuya familia ha vivido en el lugar durante más de dos siglos, manifiesta que el alfarero Manuel Olivas de Casas Grandes fue el primero de la zona en utilizar los diseños de Paquimé en la alfarería contemporánea.

Manuel Olivas le comentó al profesor Hernández que aprendió a trabajar con barro en 1952 de la mano de su abuela, Leonor Parra. Mientras que Parra, al igual que otras mujeres del lugar, tenía habilidades para la alfarería con motivos utilitarios, Manuel Olivas comenzó a crear piezas con propósitos decorativos. Sus diseños se basaban en antiguas temáticas de Paquimé. Con un comienzo muy modesto en la década de 1950, Olivas y sus hermanos se convirtieron en alfareros prolíficos a lo largo de la década de 1960 y más allá. De hecho, cuando en 1976 un estadounidense llamado Spencer MacCallum llegó a Nuevo Casas Grandes en busca del artista que había creado sus tres ollas, los lugareños lo enviaron al hogar de Manuel Olivas. (MacCallun aparentemente había comprado estas ollas en el sur de Nuevo México).

“La revisión es el alma de los estudios históricos. La historia es un diálogo continuo entre el presente y el pasado. Las interpretaciones del pasado están sujetas al cambio en respuesta a nuevas evidencias, nuevos interrogantes a partir de la evidencia y nuevas perspectivas obtenidas con el paso del tiempo”. James McPherson

En 1979, en la obra An Odyssey Complete and Continuing, Spencer MacCallum escribió lo siguiente sobre el alfarero Juan Quezada: “No tenía a nadie en Chihuahua a quien pudiera copiar”, y que el redescubrimiento de la tecnología alfarera de Quezada ocurrió “sin haber visto jamás…a un alfarero trabajando”. Esto es algo claramente incorrecto. Sin embargo, el profesor Julián Hernández afirma que justo antes de encontrarse con Quezada en 1976, MacCallum conoció y vio trabajos de alfarería realizados por Manuel Olivas. Según Hernández, fue Olivas, con la creencia de que a las ollas de Spencer MacCallum las había fabricado cualquiera de los muchos alfareros del lugar, quien envió a MacCallum a Mata Ortiz donde luego conoció a Juan Quezada. El profesor Hernández continúa y dice que “en Mata Ortiz, el primero [alfarero] fue probablemente Félix Ortiz”.

La alfarera de Mata Ortiz, Marisela Ortiz de Barrio Porvenir, recuerda a su padre Félix. “Por aquí”, señala, “la gente sabe que Félix Ortiz fue el que comenzó todo. Algunas personas de por aquí están molestas. Aquí las personas consideran a mi padre, Félix Ortiz, el primer alfarero en Mata Ortiz. Estaríamos muy orgullosos si algún día las personas reconocieran a mi padre por la persona que fue…”. El tío abuelo de Marisela, Jesús Ortiz, agrega: “Juan no fue el primero. Mi sobrino Félix lo fue. Y después su hermano Emeterio. Juan solía venir y observaba las ollas de Félix. Pero luego algo ocurrió. Tuvieron una pelea. Si quieres saber cómo lucían las ollas de Félix, ve y pregúntale a Juan Quezada. ¡Él las observó!”

De hecho, según una investigación sobre Mata Ortiz realizada por el investigador Jim Hills de Tucson, Arizona, muchas personas del barrio de Porvenir se dedicaban a los trabajos de alfarería en la década de 1970. Los alfareros de Porvenir Rojelio Silveira, Emeterio Ortiz, Félix Ortiz y Salbador Ortiz realizaron trabajos de alfarería a principios de la década de 1970. En su artículo, “Reconstructing a Miracle” (La reconstrucción de un milagro) en el periódico de la Universidad de Arizona Journal of the Southwest, Hills señala: “MacCallum continuamente personalizó su historia a lo largo de los años para intentar promover una narrativa única, en la que se debían omitir, modificar o diluir hechos”. Los trabajos de Ortiz y Silveira estaban entre esas omisiones.

Por lo tanto, según Hills: “una mezcla de estrategias empresariales bien intencionadas, reticencia, descuidos, imaginación, exageración y nociones románticas de la realidad le han dado forma a la narrativa de Mata Ortiz”.

En esencia, dos voces estadounidenses le dieron forma a esta historia incompleta de la tradición alfarería de Mata Ortiz. En 1993, Walter Parks escribió un libro basado en parte en las notas de MacCallum. En los agradecimientos del libro, Parks afirma: “Spencer MacCallum fue muy generoso, ya que dejó a mi disposición sus archivos y revisó el texto”. Según nuevas evidencias, ese relato es deficiente y tiene una perspectiva limitada. Solo cuenta una parte de la historia. Muchas familias mexicanas significativas quedaron excluidas.

 

Mata Ortiz: Las Historias No Contadas, Parte Dos

LAS HISTORIAS NO CONTADAS DE PAQUIMÉ Y

MATA ORTIZ (PARTE DOS)

                                             Por Ron Goebel y Nancy Andrews

 

“Es momento de incluir más voces y expandir la historia de la tradición alfarería de Mata Ortiz en una representación más completa”.

-Del documental de 2015 “Mata Ortiz: Las Historias No Contadas”

La alfarería en Mata Ortiz surgió como un esfuerzo grupal. La documentación muestra que en Mata Ortiz la tradición alfarería comenzó como un esfuerzo grupal y no con la inspiración de un solo hombre. El profesor Julián Hernández está de acuerdo: “Comenzaron a trabajar con el barro… todos juntos… para lograr mejores habilidades y realizar sus trabajos de alfarería”.

Marisela Ortiz reafirma este esfuerzo grupal cuando habla sobre la década de 1960 y de principios de la década de 1970, los primeros años de su padre en la alfarería. “Sí, mi padre Félix Ortiz fue uno de los primeros que comenzó a trabajar con barro, él y algunos de sus amigos”, destaca. Junto con su hermano, Emeterio, entre los amigos alfareros de Félix se encontraban Rojelio Silveira y Salbador Ortiz, tío del artista contemporáneo Eli Navarrete.

Eli Navarrete recuerda sus propios comienzos, cuando aprendió a fabricar ollas en Barrio Porvenir. “Me juntaba con Félix y su hermano mayor Emeterio. Fueron pioneros con Juan Quezada. Y uno de los primeros en utilizar técnicas nuevas fue mi tío, Salbador Ortiz. Los fines de semana, pasaba tiempo con familiares y amigos y hablábamos sobre encontrar nuevos materiales y herramientas”.

El alfarero pionero de Mata Ortiz, Rojelio Silveira, coincide y afirma que en la década de1960 Salbador Ortiz era uno de los alfareros auténticos del pueblo. En una entrevista de 2012 con el documentalista Richard Ryan de Mata Ortiz, Silveira relata: “Tenía unos 21 años cuando comencé a fabricar ollas. Fue antes de casarme”. Era el año 1965. “Ahí fue cuando hice una olla con dos rostros, una esfinge. Félix [Ortiz] hizo un cuenco pequeño y mi amigo Chava [Salbador Ortiz] hizo una olla pequeña. Así fue cómo empezamos. Comenzó cuando les dije: “Hagamos una olla”. Silveira había sido un saqueador, y también resultó que pudo fabricar una olla él mismo. “Así que dijeron, está bien, intentémoslo, y así lo hicimos. Todos juntos. Félix Ortiz, yo Rojelio Silveira y Salbador Ortiz. Los tres”.

Mata Ortiz: Las Historias No Contadas, Parte Tres

LAS HISTORIAS NO CONTADAS DE PAQUIMÉ Y

MATA ORTIZ (PARTE TRES)

Por Ron Goebel y Nancy Andrews

Del mismo modo, los artistas jóvenes de la actualidad rápidamente le dan crédito a la comunidad por sus logros y comparten sus triunfos con colegas. El premiado alfarero Héctor Gallegos Junior avanza hasta el punto de darle el crédito a la tierra misma, junto con sus padres, por su inspiración y logros. “Todos nuestros materiales”, explica, “provienen de nuestra tierra, así que es muy importante para mí. La mayoría de nuestras tierras se han cultivado por mi familia durante muchas generaciones. Además de la alfarería, la mayoría de las personas vive de su tierra. Debido a mi amor por la naturaleza, comencé a representar a los animales y insectos del norte de México en mis trabajos de alfarería”. Gallegos continúa y ilustra su devoción por la comunidad de Mata Ortiz. “Cuando viajamos a exhibiciones, mostramos nuestro trabajo, pero también hablamos de la comunidad. No solo nos promocionamos a nosotros mismos. Promocionamos a toda la comunidad. Por ejemplo, Group of Seven es una nueva asociación civil de artistas que apoya a estudiantes locales con becas”. El premiado alfarero Diego Valles cree lo siguiente: “En Mata Ortiz, somos en verdad una comunidad de artistas. Creo que es por eso que no tenemos límites”.

“La revisión es el alma de los estudios históricos. La historia es un diálogo continuo entre el presente y el pasado. Las interpretaciones del pasado están sujetas al cambio en respuesta a nuevas evidencias, nuevos interrogantes a partir de la evidencia y nuevas perspectivas obtenidas con el paso del tiempo”. James McPherson

De hecho, los alfareros contemporáneos de Mata Ortiz comprenden las oportunidades ilimitadas para aquellos que tienen ideas de diseño vanguardistas y la disciplina para ejecutarlas. Iván Martínez, un ambicioso estudiante de marketing de 24 años de la Universidad de Paquimé y oriundo de Mata Ortiz, relata su éxito de 2014. “Ese año tuve el privilegio de ir a Tonolá, Jalisco”, cuenta Martínez. “No estaba acostumbrado a ir a competencias de alfarería. Ese año, tuve el coraje de presentar una pieza. Para mi sorpresa, mi trabajo ganó el segundo lugar a nivel nacional. Gracias al premio, tengo la motivación para continuar”. Su hermana, la premiada Viviana Martínez, de 19 años y también estudiante universitaria, le da el crédito a su hermano Iván por su propia motivación disciplinada. “Mis padres, hermano y amigos me mantienen innovadora. Cuando voy a la escuela y les digo a mis amigos lo bien que me está yendo, se sorprenden por todos los premios que he ganado y me dicen lo orgullosos que están de mí”, relata.

Ahora la tecnología moderna contribuye a la amplia variedad de posibilidades de promocionar la alfarería y, por lo tanto, de ganarse la vida con el arte. La apremiada alfarería Carla Martínez de Mata Ortiz señala que alrededor del 30% de los artistas jóvenes en el pueblo están conectados a Internet y usan correos electrónicos, Facebook y otros medios de comunicación para contactarse con potenciales compradores. La apremiada Elvira Bugarini Cota es una de las promotoras en línea. Bugarini expresa: “Nuestros nuevos clientes aparecen por Internet. Tenemos clientes por Internet que llaman desde Cancún, Puerto Vallarta, Playa del Carmen y Acapulco. Sí, Internet nos ha ayudado. Gracias a él, hemos podido llegar a personas de otros lugares que no conocían nuestro trabajo, gente de Francia, España, personas que no sabíamos que podían estar interesadas en nosotros. Internet nos ha servido mucho. Estoy orgullosa de lo que hemos logrado”.

En 2013, la hermana de Bugarini, Laura Bugarini Cota, ganó el primer lugar en la competencia nacional de alfarería en Tlaquepaque, Jalisco. Elvira Bugarini enfatiza lo siguiente: “A partir de 2013, hemos visto más interés en nuestro trabajo por parte de la gente en México. Vemos que las personas de México están interesadas en hacer que nuestro trabajo sea bien conocido a nivel nacional”. En cuanto al triunfo, Laura Bugarini reflexiona: “Este es el honor más grande que he tenido. Recibí el premio en Tlaquepaque, Jalisco. Lo recibí de las manos del presidente Peña Nieto. Es un gran honor para todos, para mí y para todos los alfareros de aquí que trabajan con barro. El premio es para todos nosotros”.

Así, en el siglo XXI vemos que la alfarería de Mata Ortiz es reconocida en México y más allá. La tradición que comenzó hace siglos con los alfareros de Paquimé, las ollas que replicó Manuel Olivas en la década de 1950 bajo la tutela de su abuela, Leonor Parra, el arte que recrearon Félix Ortiz, Salbador Ortiz y Rojelio Silveira y otros en la década de 1960, el arte que se volvió más amplio con el ingenio de Juan y Nicolás Quezada, ahora recibe extendido reconocimiento nacional e internacional. Ese reconocimiento les permite a los alfareros de Mata Ortiz continuar viviendo del arte y compartir su buena fortuna con otros. Como dice el maestro alfarero Macario Ortiz de Porvenir: “El sol brilla para todos”.

Copyright © 2016 Ron Goebel. Todos los derechos reservados.

Overview of Mata Ortiz

Overview of Mata Ortiz

2012-09-17 13.27.41

Que Milagro? (What a Miracle?)

Que Milagro?  (What a Miracle?)

Today, July 27, 2016, at the Clay Festival in Silver City, New Mexico, visiting Mata Ortiz artist, Diego Valles, staged a reform of sorts: He credited the MATRIARCHS of Mata Ortiz with being the first potters in their community. At last!

For years, the role pot-making grandmothers, great-grandmothers, and great-great-grandmothers played in the Mata Ortiz region was overlooked, sustaining an American-invented tale that pottery making was re-discovered in Mata Ortiz by a man who had never seen a potter at work. Yes, it was an American-invented myth. A myth of male dominance. A myth spread largely by American men with their own business interests and reputations at stake.

“Our grandmothers made utilitarian pottery out of necessity,” Valles asserted. “Pottery was part of the community.” He went on to say that “Later, in the fifties and sixties, it was a group of potters, the Silveiras and others,” that began what we now call the Mata Ortiz Pottery Movement. Collective sigh. It has finally been said out loud that generations of Mexican men and women are to be credited for Mata Ortiz Pottery.

And, Valles went on to speak about the long-held secret of mid-twentieth century pot hunting around Casas Grandes.  “It’s not shameful,” said Valles. “What would YOU do?” he asked, explaining that people were hungry, black market demand was great for ancient pots, the laws about antiquities were looser and many people did not yet understand the cultural significance of ancient artifacts. Years later, Mexican and American researchers were told to keep quiet about early pot hunting in their papers and presentations.

It’s about a hundred years after female potters were working in Mata Ortiz. It’s sixty-five years after Manuel Olivas learned potting in Casas Grandes from his grandmother, Leonor Parra. It’s sixty years after pot hunters like the pioneer Rojelio Silveira unearthed ancient pots in order to feed their families. It’s over fifty years since Silveira, Félix and Emeterio Ortiz, Juan and Nicolás Quezada and Salbador Ortiz began making pots. Now we can breathe a collective sigh as the silence is broken by a contemporary artist who dares to tell us the truth. Mata Ortiz Pottery is not simply a mythic male miracle. It is the result of a diversity of human brilliance, hard work and collaboration. Que milagro!

 

Mata Ortiz: Untold Stories Part Three

THE UNTOLD STORIES OF PAQUIMÉ AND

MATA ORTIZ (PART THREE)

By Ron Goebel and Nancy Andrews

Likewise, young artists today are quick to credit the community with their achievements and to share their successes with colleagues. Award-winning potter Héctor Gallegos Junior goes so far as to credit the land itself, along with his parents, for his inspiration and accomplishments. “All of our materials,” he explains, “come from our land, so it is very important to me. Most of our lands have been cultivated for many generations by my family. Apart from pottery, most people live off their land. Because of my love of nature, I began doing the animals and insects of northern Mexico in my pottery.” Gallegos goes on to illustrate his devotion to the community of Mata Ortiz. “When we travel to exhibitions, we show our work, but we also talk about the community. We don’t just promote ourselves. We promote the whole community. For example, Group of Seven is a new civil association of artists that supports local students with scholarships.” Award-winning potter Diego Valles believes, “In Mata Ortiz, we are really a community of artists. I think because of that, we have no limits.”

“Revision is the lifeblood of historical scholarship. History is a continuing dialogue between the present and the past. Interpretations of the past are subject to change in response to new evidence, new questions asked of the evidence, and new perspectives gained by the passage of time.” James McPherson

Indeed, contemporary Mata Ortiz potters understand the boundless opportunities for those who have innovative design ideas and the discipline to execute them. Ambitious twenty-four year old Iván Martínez, a Mata Oriz native and marketing student at the Technological University of Paquimé, recounts his 2014 success. “That year I had the privilege of going to Tonolá, Jalisco,” says Martínez. “I was not accustomed to going to pottery competitions. That year, I got enough courage to enter a piece. To my surprise, my piece won second place at the national level. Thanks to the prize, I am motivated to keep going.” His sister, nineteen-year-old award winner Viviana Martínez, also a university student, credits brother Iván with her own disciplined motivation. “My parents, my brother Iván and my friends keep me innovative. When I go to school and tell my friends how well it’s going for me, they are surprised because of how many prizes I’ve won. My friends say how proud they are of me,” she says.

Modern technology now contributes to the wide range of  possibilities for marketing pottery and therefore making a living in art. Prize-winning Mata Ortiz potter Carla Martínez says that about thirty percent of the young artists in the village are connected to the internet and use email, Facebook and other social media to communicate with potential buyers. Award winner Elvira Bugarini Cota is one of those marketing online. Says Bugarini, “Our new clients are through the internet. We have internet clients who call from Cancún, Puerto Vallarta, Playa del Carmen and Acapulco. Yes, the internet has helped us. Because of it we’ve been able to reach people from many places who didn’t know our work before, people from France, Spain, people we didn’t know could be interested in us. The internet has served us well. I’m proud of what we have accomplished.”

In 2013, Bugarini’s sister, Laura Bugarini Cota, won first place in the national pottery competition in Tlaquepaque, Jalisco. Elvira Bugarini emphasiszes that, “From 2013 on, we have seen more interest in our work from people in Mexico. We’re seeing that people in Mexico are interested in making our work well known nationally.” Regarding the win, Laura Bugarini reflects, “This was the greatest honor that I’ve had. I received the award at Tlaquepaque, Jalisco. I received it from the hands of President Peña Nieto. It’s a very big honor for everybody, for me and for all the potters here who work in clay. The award is for all of us.”

So, in the twenty-first century we see that Mata Ortiz pottery is  recognized in Mexico and beyond. The tradition that began centuries ago with the potters at Paquimé, pots that were replicated in the 1950s by Manuel Olivas under the tutelage of his grandmother, Leonor Parra, art that was recreated in the 1960s by Félix Ortiz, Salbador Ortiz and Rojelio Silveira and others, work that became even more extensive with the genius of Juan and Nicolas Quezada, is now receiving widespread national and international recognition. That recognition allows the potters of Mata Ortiz to continue making a living in art, and it allows them to share their good fortune with others. As Porvenir master potter Macario Ortiz says, “The sun shines for everybody.”

Mata Ortiz: Untold Stories Part Two

THE UNTOLD STORIES OF PAQUIMÉ AND

MATA ORTIZ (PART TWO)

By Ron Goebel and Nancy Andrews

 

“It is time to include more voices and expand the history of the

Mata Ortiz pottery tradition into a more complete account.”

-From the 2015 documentary, “Mata Ortiz: The Untold Stories”

 

Pottery in Mata Ortiz emerged as a group effort. Documentation by researcher Fabiola Silva shows that in Mata Ortiz the pottery tradition began as a group effort and not as a single man’s inspiration. Professor Julián Hernandez concurs: “They started working with the clay…all together…to get better skills to do their pottery.”

Speaking of the 1960s and early 1970s, her father’s early years in pottery, Maricela Ortiz reaffirms this group effort. “Yes, my father Félix Ortiz was one of the first ones who began working in clay, he and some of his friends,” she says. Along with his brother, Emeterio, Félix’s potter friends included Rojelio Silveira, and Salbador Ortiz, uncle of contemporary artist Elí Navarrete.

Eli Navarrete remembers his own early years of learning to make pots in Barrio Porvenir. “I hung out with Félix and his older brother Emeterio. They were pioneers with Juan Quezada. And one of the first ones to use new techniques was my uncle, Salbador Ortiz. On the weekends I spent time with family and friends and we would talk about finding new materials and tools.”

Pioneer Mata Ortiz potter Rojelio Silveira concurs, stating that in the 1960s Salbador Ortiz was one of the original potters in the village. In a 2012 interview with Mata Ortiz documentarian Richard Ryan, Silveira says, “I was about 21 years old when I began making pots. It was before I married.” The year was 1965. “That’s when I made a pot with two faces, an effigy. Félix [Ortiz] made a small bowl and my friend Chava [Salbador Ortiz] made a small pot. That’s the way we started. It started when I said to them, ‘Let’s make a pot.’” Silveira had been a pothunter, and so it occurred to him to make a pot himself. “So they said, OK, let’s give it a try, and we did. All together. Felix Ortiz, myself Rojelio Silveira, and Salbador Ortiz. The three of us.”

 

Mata Ortiz: Untold Stories Part One

(Based on our documentary film, “Mata Ortiz: The Untold Stories,” this blog post is the first of three articles that presents a clearly articulated and documented revised history of the Mata Ortiz pottery tradition. In essence, these three posts are a written synthesis of our documentary. According to well-documented recent research, most of the widely-accepted version of Mata Ortiz pottery history that has been written and promoted by Mr. Parks and Mr. MacCallum is unsatisfactory.)

 

THE UNTOLD STORIES OF PAQUIMÉ AND

MATA ORTIZ (PART ONE)

By Ron Goebel and Nancy Andrews

 “There are all kinds of myths that a people has about itself. I think that one job of the historian is to try to cut through some of those myths so that people can face their current situation realistically rather than mythically. I guess that’s my sense of what a historian ought to do.”

Pulitzer Prize-winning historian James McPherson

 

Casas Grandes, Chihuahua, Mexico lies in a region blessed with high quality claytalented artists and a tradition of ancient ceramics.  Here, nearly a thousand years ago, the Casas Grandes people lived in and around Paquimé, a trading center linking Mesoamerica with cultures to the north, the Hohokam, Mogollon and Anazasi. The Casas Grandes people vanished from the area in the fifteenth century, leaving behind a legacy of pottery.

Looting of archaeological sites around Paquimé may well have been ongoing for decades, if not centuries. However, former pothunters from nearby Mata Ortiz say that their looting of Paquimé began in the 1960s. In order to make a living and support their families, these mid-twentieth century pothunters excavated much of the area around Casas Grandes and Mata Ortiz, removed pots sometimes by the truck bed load, and sold the pieces to traders and collectors, including Americans. By the mid-1960s this pothunting created a demand that exceded the supply of ancient pots. Archaeologists Nancy Kelker and Karen O. Bruhns state that “local artisans quickly stepped in to fill the void.” Artisans from Mata Ortiz and Casas Grandes, no longer able to meet the demand for ancient pots, began fashioning replicas they called hechizas. Many former looters, including present-day potter Rojelio Silveira, experimented with clay with the intention of making their contemporary pots appear prehistoric. The artisans themselves, along with Mexican traders, successfully sold the replicas to collectors and shopkeepers on both sides of the U.S.-Mexican border throughout much of the 1960s and 1970s. While current popular myth mistakenly has it that no pothunting occurred, that indeed Mata Ortiz pottery evolved from one self-taught artist discovered by an American man, Nuevo Casas Grandes author Professor Julián Hernández Chávez asserts that this earlier pothunting “is not a secret.”

Professor Hernández, whose family has lived in the area for more than two centuries, states that Casas Grandes potter Manuel Olivas was the first potter in the area to use Paquimé designs on contemporary pottery.

Manuel Olivas told Professor Hernández that he learned to work with clay in 1952 from his grandmother, Leonor Parra. While Parra, like other women in the area, was skilled in utilitarian potmaking, Manuel Olivas began to make pieces for decorative purposes. His designs were based on ancient Paquimé motifs. Beginning modestly in the 1950s, Olivas and his brothers became prolific potmakers throughout the 1960s and beyond. In fact, in 1976 when an American man named Spencer MacCallum arrived in Nuevo Casas Grandes looking for the artist who had made his three pots, local people directed him to the home of Manuel Olivas. (MacCallum had apparently bought these pots in southern New Mexico.)

“Revision is the lifeblood of historical scholarship. History is a continuing dialogue between the present and the past. Interpretations of the past are subject to change in response to new evidence, new questions asked of the evidence, and new perspectives gained by the passage of time.”  James McPherson

In 1979, in An Odyssey Complete and Continuing, Spencer MacCallum wrote about potter Juan Quezada that, “There was none in Chihuahua for him to copy,” and that Quezada’s rediscovery of ceramic technology occurred “without ever having…seen a potter at work.” This is blatantly incorrect. However, Professor Julián Hernández affirms that just before encountering Quezada in 1976, MacCallum met, and saw pottery by, Manuel Olivas. According to Hernández, it was Olivas, believing Spencer MacCallum’s pots had been made by any one of several working potters in Mata Ortiz, who directed MacCallum to Mata Ortiz where he then met Juan Quezada. Professor Hernández goes on to say that “in Mata Ortiz, the first one [potter] probably was Félix Ortiz.”

Mata Ortiz potter Marisela Ortiz of Barrio Porvenir remembers her father Félix. “Around here,” she says, “people know Félix Ortiz was the one who started it all. Some people are upset around here. People here regard my father, Félix Ortiz, as the first potter in Mata Ortiz. We would be so proud if one day people would acknowlege him for who he was….” Marisela’s great uncle, Jesús Ortiz, adds, “Juan wasn’t the first. My nephew Félix was first. And then his brother Emeterio. Juan used to come and look at Félix’s pots. But then something happened. They fought. If you want to know what Félix’s pots looked like, go ask Juan Quezada. He looked at them!”

According to research by Mata Ortiz scholar, Jim Hills of Tucson, Arizona, indeed several people in the Porvenir neighborhood were making pottery in the 1970s. Porvenir potters Rojelio Silveira, Emeterio Ortiz, Félix Ortiz and Salbador Ortiz all made Mata Ortiz pottery in the early 1970s. In his paper, “Reconstructing a Miracle” in the University of Arizona’s Journal of the Southwest, Hills states, “MacCallum continually customized his story over the years in an attempt to promote a single narrative, which required omitting, modifying or diluting facts.” The Ortiz and Silveira potters were among those omissions.

Thus, according to Hills, “a blend of well-meaning entrepreneurial strategies, reticence, forgetfulness, imagination, exaggeration and romantic notions of reality have shaped the Mata Ortiz narrative.”

Essentially, two American voices shaped this incomplete history of the Mata Ortiz pottery tradition. In 1993 Walter Parks wrote a book based partially on MacCallum’s notes. In the book’s acknowledgements, Parks states, “Spencer MacCallum was especially generous, opening all of his files to me and reviewing the text.” Based on new evidence, that history is deficient and its perspective limited. It tells only part of the story. Many significant Mexican families were excluded.

Mata Ortiz: Documentary

FOR IMMEDIATE RELEASE

2015 Groundbreaking Film, Mata Ortiz: The Untold Stories

Reveals true and inclusive stories previously overlooked and discounted

 

      Filmmaker Ron Goebel presents a new documentary shot on location in Mata Ortiz, Chihuahua, Mexico. Interviews with artists and researchers native to the region disclose the town’s accurate and complete history which has up to now been clouded by outside myths.

       Through moving interviews and thoughtful research, Mata Ortiz: The Untold Stories presents a rare look at the true history of a remarkable village. Revelations by researchers Julián Hernández and Jim Hills, by archaeologist Fabiola Silva, and by artists including Marisela Ortiz and Diego Valles expose an older, more inclusive, more extensive Mata Ortiz pottery movement than has previously been put forward. 

       Award-winning artists including Laura Bugarini, Héctor Gallegos Jr. and Carla Martínez shine as they discuss their art and village life. In addition to his insightful interview, potter/guitarist Elí Navarrete provides traditional Mexican music throughout the film.

      The film is $29.00 plus $5.00 shipping. Total is $34.00. Send payment to Ron Goebel, 772 South Ocean Avenue, Cayucos, California 93430. You can pay with Paypal also.

      The DVD is also available by clicking on “Blog” at www.mataortizpottery.com; at the Arizona-Sonora Desert Museum in Tucson; and from artists and businesses in the state of Chihuahua, Mexico.

 

      These are quotes from the documentary:

       “Manuel Olivas was the first modern potter to use Paquimé motifs in the region. He started in 1952.” —Professor Julián Hernández     

       “Juan Quezada was not the first potter in Mata Ortiz. My nephew Félix Ortiz was first. And then his brother Emeterio.” —Jesús Ortiz Aguilera      

       “We would be so proud if people would recognize our father Félix Ortiz for whom he was, a master potter…a pioneer of Mata Ortiz pottery.”—Marisela Ortiz      

       In thanking the filmmakers, Professor Hernández says, “We thank you. You are our voice, for the potters, and not just the potters, but for all the people.”

 

Now, what was left out of the story is part of the story.

 

Eli Navarrete Ortiz

Photos All 025

What a pretty pot!

What a pretty pot!

 

Elí Navarrete describes his painting technique: ”A design is like a dream that passes through and at that moment you paint it on the piece.”

After marrying Virginia “Vicki” Hernandez, Elí shared his knowledge of clay with her. Vickie now produces very fine museum-quality colored pots.

Continuing the Ortiz family tradition of experimentation and innovation, Navarrete says, “I had little practice with painting the interiors. Then for the national pottery contest at Tlaquepaque, Jalisco it was the first time I painted the interior of the pot. It’s a really difficult technique due to painting with only the wrist and because of the technical precision. It’s very new to me and in reality I’m still experimenting.”

Elisito Ortiz dressed in a local Paquime costume for a fiesta.  He is the son of Eli Navarrete and Virginia (Vicki) Hernandez.

Elisito Ortiz dressed in a local Paquime costume for a fiesta.
He is the son of Eli Navarrete and Virginia (Vicki) Hernandez.

Brothers Felix and Emeterio Ortiz, two of the pioneers of the Mata Ortiz pottery tradition. Many people say Felix was among the first to make pots in Mata Ortiz. Some say that Felix was the first one in the village making pots.

Brothers Felix and Emeterio Ortiz, two of the pioneers of the Mata Ortiz pottery tradition. Many people say Felix was among the first to make pots in Mata Ortiz. Some say that Felix was the first one in the village making pots.