Category Archives: Juan Quezada

THE PIONEERS, MANUEL OLIVAS

DVD COVER“Efforts Made to Rescue the Ceramics of Paquime” by

Julián Alejandro Hernández Chávez

 

“In 1952, in Casas Grandes, Manuel Olivas began to produce low temperature ceramics decorated with the designs from the pieces found at the archaeological sites. His grandmother taught him how to find the clay deposits, how to prepare the clay and fire his pieces the way his family did to produce clay articles. This is how the new traditional Paquimé ceramics were born; after this, the ceramics appeared spontaneously in several communities in the region and the new potters exchanged the information they had. They sold their pieces as utilitarian and decorative objects, first to locals and later to tourists. There was a flurry of activity at the beginning of the seventies [1970s] which was centered on the town of Juan Mata Ortiz where Juan Quezada, Félix Ortiz, Rogelio Silviera and others worked full time as potters.”

Julián Alejandro Hernández is a preeminent pottery expert focusing on the Casas Grandes and Mata Ortiz pottery traditions. Mr. Hernández has written two books about the art and archaeological ruins of Paquime in Casas Grandes, Chihuahua, Mexico. He is a working potter, having taught dozens of people about pottery. Hernandez started the first pottery school in Nuevo Casas Grandes. In addition, he is the director of the Francisco Villa Preparatory School.

 

 

Congratulations 100,000 Books

JUAN BOOK 2JUAN BOOK

ENGLISH/ESPANOL

Congratulations to Nancy Andrews-Goebel whose multi-award winning children’s book, The Pot that Juan Built, recently hit 100,000 number of books sold! Now in its 25th edition, the book won 23 awards.

Nancy’s upcoming children’s book, about Mata Ortiz potter Félix Ortiz, is illustrated by well-known artist Javier Martínez.

Felicidades a Nancy Andrews-Goebel cuyo libro para niños, “La Vasija Que Juan Fabricó,” ha ganado varios premios, ha alcanzado recientemente 100,000 libros vendidos! Ahora en su 25 edición, el libro ganó 23 premios.

El próximo libro infantil de Nancy, sobre el alfarero de Mata Ortiz, Félix Ortiz, está ilustrado por el reconocido artista Javier Martínez.

 

 

 

Mata Ortiz: Las Historias No Contadas, Parte Uno

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Felix Ortiz coyote effigy

Felix Ortiz coyote effigy

Jose Quezada fish effigy

Jose Quezada fish effigy

 

LAS HISTORIAS NO CONTADAS DE PAQUIMÉ Y

MATA ORTIZ (PARTE UNO)

Por Ron Goebel y Nancy Andrews

“Existen todo tipo de mitos que un pueblo tiene sobre sí mismo. Creo que una de las tareas del historiador es intentar acabar con algunos de esos mitos para que las personas puedan enfrentar su situación actual de manera realista, en lugar de hacerlo de forma mítica. Esa es mi percepción sobre lo que un historiador debe hacer”.

James McPherson, historiador ganador del premio Pulitzer

 

Casas Grandes, Chihuahua, México se ubica en una región bendita con barro de alta calidadartistas talentosos y una tradición de cerámicas antiguas. En este lugar, hace casi mil años, la gente de Casas Grandes vivía en la región de Paquimé y sus alrededores, un punto comercial que unía a Mesoamérica con culturas del norte, como las hohokam, mogollón y anazasi. El pueblo de Casas Grandes abandonó la región en el siglo XV, y dejó atrás un legado de alfarería.

Los saqueos de los sitios arqueológicos alrededor de Paquimé bien podrían haber continuado durante décadas, por no decir siglos. Sin embargo, los primeros saqueadores de la zona de Mata Ortiz señalan que el saqueo de Paquimé comenzó en la década de 1960. Con el propósito de ganarse la vida y mantener a sus familias, estos saqueadores de mediados del siglo veinte excavaron la mayor parte del área alrededor de Casas Grandes y Mata Ortiz, extrajeron muchas dozenas de ollas y les vendieron las piezas a comerciantes y coleccionistas, incluidos algunos estadounidenses. A mediados de la década de 1960, estos saqueos generaron una demanda que superaba el suministro de ollas antiguas. Las arqueólogas Nancy Kelker y Karen O. Bruhns determinan que “los artesanos locales pronto entraron en escena para llenar este vacío”. Los artesanos de Mata Ortiz y Casas Grandes, al no poder satisfacer la demanda de ollas antiguas, comenzaron a fabricar réplicas que llamaron hechizas. Muchos de los primeros saqueadores, incluido el alfarero actual Rojelio Silveira, experimentaron con el barro para lograr que sus ollas contemporáneas lucieran prehistóricas. Los mismos artesanos, junto con comerciantes mexicanos, lograron venderles con éxito las réplicas a coleccionistas y propietarios de tiendas en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México durante gran parte de las décadas de 1960 y 1970. Mientras que el mito popular actual cuenta de forma equivocada que los saqueos no ocurrieron, que de hecho la alfarería de Mata Ortiz evolucionó gracias a un artista autodidacta descubierto por un hombre estadounidense, el autor y profesor Julián Hernández Chávez de Casas Grandes afirma que este saqueo temprano “no es un secreto”.

El profesor Hernández, cuya familia ha vivido en el lugar durante más de dos siglos, manifiesta que el alfarero Manuel Olivas de Casas Grandes fue el primero de la zona en utilizar los diseños de Paquimé en la alfarería contemporánea.

Manuel Olivas le comentó al profesor Hernández que aprendió a trabajar con barro en 1952 de la mano de su abuela, Leonor Parra. Mientras que Parra, al igual que otras mujeres del lugar, tenía habilidades para la alfarería con motivos utilitarios, Manuel Olivas comenzó a crear piezas con propósitos decorativos. Sus diseños se basaban en antiguas temáticas de Paquimé. Con un comienzo muy modesto en la década de 1950, Olivas y sus hermanos se convirtieron en alfareros prolíficos a lo largo de la década de 1960 y más allá. De hecho, cuando en 1976 un estadounidense llamado Spencer MacCallum llegó a Nuevo Casas Grandes en busca del artista que había creado sus tres ollas, los lugareños lo enviaron al hogar de Manuel Olivas. (MacCallun aparentemente había comprado estas ollas en el sur de Nuevo México).

“La revisión es el alma de los estudios históricos. La historia es un diálogo continuo entre el presente y el pasado. Las interpretaciones del pasado están sujetas al cambio en respuesta a nuevas evidencias, nuevos interrogantes a partir de la evidencia y nuevas perspectivas obtenidas con el paso del tiempo”. James McPherson

En 1979, en la obra An Odyssey Complete and Continuing, Spencer MacCallum escribió lo siguiente sobre el alfarero Juan Quezada: “No tenía a nadie en Chihuahua a quien pudiera copiar”, y que el redescubrimiento de la tecnología alfarera de Quezada ocurrió “sin haber visto jamás…a un alfarero trabajando”. Esto es algo claramente incorrecto. Sin embargo, el profesor Julián Hernández afirma que justo antes de encontrarse con Quezada en 1976, MacCallum conoció y vio trabajos de alfarería realizados por Manuel Olivas. Según Hernández, fue Olivas, con la creencia de que a las ollas de Spencer MacCallum las había fabricado cualquiera de los muchos alfareros del lugar, quien envió a MacCallum a Mata Ortiz donde luego conoció a Juan Quezada. El profesor Hernández continúa y dice que “en Mata Ortiz, el primero [alfarero] fue probablemente Félix Ortiz”.

La alfarera de Mata Ortiz, Marisela Ortiz de Barrio Porvenir, recuerda a su padre Félix. “Por aquí”, señala, “la gente sabe que Félix Ortiz fue el que comenzó todo. Algunas personas de por aquí están molestas. Aquí las personas consideran a mi padre, Félix Ortiz, el primer alfarero en Mata Ortiz. Estaríamos muy orgullosos si algún día las personas reconocieran a mi padre por la persona que fue…”. El tío abuelo de Marisela, Jesús Ortiz, agrega: “Juan no fue el primero. Mi sobrino Félix lo fue. Y después su hermano Emeterio. Juan solía venir y observaba las ollas de Félix. Pero luego algo ocurrió. Tuvieron una pelea. Si quieres saber cómo lucían las ollas de Félix, ve y pregúntale a Juan Quezada. ¡Él las observó!”

De hecho, según una investigación sobre Mata Ortiz realizada por el investigador Jim Hills de Tucson, Arizona, muchas personas del barrio de Porvenir se dedicaban a los trabajos de alfarería en la década de 1970. Los alfareros de Porvenir Rojelio Silveira, Emeterio Ortiz, Félix Ortiz y Salbador Ortiz realizaron trabajos de alfarería a principios de la década de 1970. En su artículo, “Reconstructing a Miracle” (La reconstrucción de un milagro) en el periódico de la Universidad de Arizona Journal of the Southwest, Hills señala: “MacCallum continuamente personalizó su historia a lo largo de los años para intentar promover una narrativa única, en la que se debían omitir, modificar o diluir hechos”. Los trabajos de Ortiz y Silveira estaban entre esas omisiones.

Por lo tanto, según Hills: “una mezcla de estrategias empresariales bien intencionadas, reticencia, descuidos, imaginación, exageración y nociones románticas de la realidad le han dado forma a la narrativa de Mata Ortiz”.

En esencia, dos voces estadounidenses le dieron forma a esta historia incompleta de la tradición alfarería de Mata Ortiz. En 1993, Walter Parks escribió un libro basado en parte en las notas de MacCallum. En los agradecimientos del libro, Parks afirma: “Spencer MacCallum fue muy generoso, ya que dejó a mi disposición sus archivos y revisó el texto”. Según nuevas evidencias, ese relato es deficiente y tiene una perspectiva limitada. Solo cuenta una parte de la historia. Muchas familias mexicanas significativas quedaron excluidas.

 

Mata Ortiz: Las Historias No Contadas, Parte Dos

LAS HISTORIAS NO CONTADAS DE PAQUIMÉ Y

MATA ORTIZ (PARTE DOS)

                                             Por Ron Goebel y Nancy Andrews

 

“Es momento de incluir más voces y expandir la historia de la tradición alfarería de Mata Ortiz en una representación más completa”.

-Del documental de 2015 “Mata Ortiz: Las Historias No Contadas”

La alfarería en Mata Ortiz surgió como un esfuerzo grupal. La documentación muestra que en Mata Ortiz la tradición alfarería comenzó como un esfuerzo grupal y no con la inspiración de un solo hombre. El profesor Julián Hernández está de acuerdo: “Comenzaron a trabajar con el barro… todos juntos… para lograr mejores habilidades y realizar sus trabajos de alfarería”.

Marisela Ortiz reafirma este esfuerzo grupal cuando habla sobre la década de 1960 y de principios de la década de 1970, los primeros años de su padre en la alfarería. “Sí, mi padre Félix Ortiz fue uno de los primeros que comenzó a trabajar con barro, él y algunos de sus amigos”, destaca. Junto con su hermano, Emeterio, entre los amigos alfareros de Félix se encontraban Rojelio Silveira y Salbador Ortiz, tío del artista contemporáneo Eli Navarrete.

Eli Navarrete recuerda sus propios comienzos, cuando aprendió a fabricar ollas en Barrio Porvenir. “Me juntaba con Félix y su hermano mayor Emeterio. Fueron pioneros con Juan Quezada. Y uno de los primeros en utilizar técnicas nuevas fue mi tío, Salbador Ortiz. Los fines de semana, pasaba tiempo con familiares y amigos y hablábamos sobre encontrar nuevos materiales y herramientas”.

El alfarero pionero de Mata Ortiz, Rojelio Silveira, coincide y afirma que en la década de1960 Salbador Ortiz era uno de los alfareros auténticos del pueblo. En una entrevista de 2012 con el documentalista Richard Ryan de Mata Ortiz, Silveira relata: “Tenía unos 21 años cuando comencé a fabricar ollas. Fue antes de casarme”. Era el año 1965. “Ahí fue cuando hice una olla con dos rostros, una esfinge. Félix [Ortiz] hizo un cuenco pequeño y mi amigo Chava [Salbador Ortiz] hizo una olla pequeña. Así fue cómo empezamos. Comenzó cuando les dije: “Hagamos una olla”. Silveira había sido un saqueador, y también resultó que pudo fabricar una olla él mismo. “Así que dijeron, está bien, intentémoslo, y así lo hicimos. Todos juntos. Félix Ortiz, yo Rojelio Silveira y Salbador Ortiz. Los tres”.

Que Milagro? (What a Miracle?)

Que Milagro?  (What a Miracle?)

Today, July 27, 2016, at the Clay Festival in Silver City, New Mexico, visiting Mata Ortiz artist, Diego Valles, staged a reform of sorts: He credited the MATRIARCHS of Mata Ortiz with being the first potters in their community. At last!

For years, the role pot-making grandmothers, great-grandmothers, and great-great-grandmothers played in the Mata Ortiz region was overlooked, sustaining an American-invented tale that pottery making was re-discovered in Mata Ortiz by a man who had never seen a potter at work. Yes, it was an American-invented myth. A myth of male dominance. A myth spread largely by American men with their own business interests and reputations at stake.

“Our grandmothers made utilitarian pottery out of necessity,” Valles asserted. “Pottery was part of the community.” He went on to say that “Later, in the fifties and sixties, it was a group of potters, the Silveiras and others,” that began what we now call the Mata Ortiz Pottery Movement. Collective sigh. It has finally been said out loud that generations of Mexican men and women are to be credited for Mata Ortiz Pottery.

And, Valles went on to speak about the long-held secret of mid-twentieth century pot hunting around Casas Grandes.  “It’s not shameful,” said Valles. “What would YOU do?” he asked, explaining that people were hungry, black market demand was great for ancient pots, the laws about antiquities were looser and many people did not yet understand the cultural significance of ancient artifacts. Years later, Mexican and American researchers were told to keep quiet about early pot hunting in their papers and presentations.

It’s about a hundred years after female potters were working in Mata Ortiz. It’s sixty-five years after Manuel Olivas learned potting in Casas Grandes from his grandmother, Leonor Parra. It’s sixty years after pot hunters like the pioneer Rojelio Silveira unearthed ancient pots in order to feed their families. It’s over fifty years since Silveira, Félix and Emeterio Ortiz, Juan and Nicolás Quezada and Salbador Ortiz began making pots. Now we can breathe a collective sigh as the silence is broken by a contemporary artist who dares to tell us the truth. Mata Ortiz Pottery is not simply a mythic male miracle. It is the result of a diversity of human brilliance, hard work and collaboration. Que milagro!