Historia y Alfareria de Mata Ortiz

Felix Ortiz and family

Felix Ortiz and family

Jerardo Tena effigy. Jerardo is a nephew of Felix Ortiz.

Jerardo Tena effigy. Jerardo es sobrino de Felix Ortiz.

Historia y Alfareria de Juan Mata Ortiz

La historia completa de la alfarería Mata Ortiz necesita voces nuevas. Una reexaminación histórica es la base en gran parte de este contexto. James McPherson, presidente de la American Historical Association, dice que “la revisión es el alma de los estudios históricos. La historia es el diálogo contínuo entre el presente y el pasado. Las interpretaciones del pasado están sujetos a cambio en respuesta a nueva evidencia, preguntas nuevas que se hacen a la evidencia y nuevas perspectivas que se adquieren con el pasar de los años. No hay una sola, eterna y inmutable ‘verdad’ sobre los eventos en el pasado y su significado”.

Esta ampliada documentación histórica pasa a través de algunas suposiciones aceptadas. La documentación incluye las voces de muchas personas, entre las cuales, las de los alfareros del área de Mata Ortiz y Nuevo Casas Grandes.

Kiva es una revista trimestral que publica la Sociedad Arqueológica y Histórica de Arizona. En la edición de otoño de 1994, Scott Ryerson escribió que ningún alfarero del barrio de El Porvenir de Mata Ortiz fue incluido en una lista de Spencer MacCallum hecha en 1977 de alfareros que estaban trabajando con barro.

Sin embargo, gracias a la investigación de Jim Hills en 2010 en Nuevo Casas Grandes, Casas Grandes y Mata Ortiz, sabemos que habían muchas personas en el barrio de Porvenir haciendo ollas en los anos 1970. Alfareros del Porvenir como Rojelio Silveira, Emeterio Ortiz, Felix Ortiz, y Salvador Ortiz hacían la alfarería de Mata Ortiz en los años 1960 y 1970. También en reciente entrevistas en 2015 con muchos alfareros revelo que la tradición de la ceramica de Mata Ortiz surgió como un esfuerzo de grupo, y no de la inspiración de un solo hombre.

Se sabe de sobra que el muy conocido Juan Quezada estaba trabajando en barro en otra área de Mata Ortiz en la misma época.  Así mismo, de acuerdo a la investigación de Julián Hernandez de Nuevo Casas Grandes, Manuel Olivas de Nuevo Casas Grandes, hacía ollas contemporánea al estilo Paquime, lo que ahora se llama alfarería Mata Ortiz, a principios de los años cincuenta. Manuel aprendió a trabajar con ollas de su abuela, Leonor Parra.  En la revista Southwest, edición primavera 2012, Hernandez dijo que Manuel “estaba haciendo alfarería con diseños Paquimé a finales de 1951”.

De acuerdo a una investigación más reciente, “Spencer MacCallum continuamente ajustó su relato a través de los años en su intento de promover una sola narrativa, la cual requirió omitir, modificar, o diluir hechos.” Debido a este relato incompleto, se perdió la estima familiar y generó el resentimiento hacia las personas que estaban presentes en la historia de MacCallum. Ese resentimiento continúa hoy, con los actuales alfareros que hablan sobre las ramificaciones actuales, contemporáneas. Ya es hora de que sus voces estén incluidas para ampliar la historia de la alfarería tradicional de Mata Ortiz hacia una recolección mas completa.

 

 

 

 

 

Mata Ortiz: Las Historias No Contadas, Parte Uno

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Felix Ortiz coyote effigy

Felix Ortiz coyote effigy

Jose Quezada fish effigy

Jose Quezada fish effigy

 

LAS HISTORIAS NO CONTADAS DE PAQUIMÉ Y

MATA ORTIZ (PARTE UNO)

Por Ron Goebel y Nancy Andrews

“Existen todo tipo de mitos que un pueblo tiene sobre sí mismo. Creo que una de las tareas del historiador es intentar acabar con algunos de esos mitos para que las personas puedan enfrentar su situación actual de manera realista, en lugar de hacerlo de forma mítica. Esa es mi percepción sobre lo que un historiador debe hacer”.

James McPherson, historiador ganador del premio Pulitzer

 

Casas Grandes, Chihuahua, México se ubica en una región bendita con barro de alta calidadartistas talentosos y una tradición de cerámicas antiguas. En este lugar, hace casi mil años, la gente de Casas Grandes vivía en la región de Paquimé y sus alrededores, un punto comercial que unía a Mesoamérica con culturas del norte, como las hohokam, mogollón y anazasi. El pueblo de Casas Grandes abandonó la región en el siglo XV, y dejó atrás un legado de alfarería.

Los saqueos de los sitios arqueológicos alrededor de Paquimé bien podrían haber continuado durante décadas, por no decir siglos. Sin embargo, los primeros saqueadores de la zona de Mata Ortiz señalan que el saqueo de Paquimé comenzó en la década de 1960. Con el propósito de ganarse la vida y mantener a sus familias, estos saqueadores de mediados del siglo veinte excavaron la mayor parte del área alrededor de Casas Grandes y Mata Ortiz, extrajeron muchas dozenas de ollas y les vendieron las piezas a comerciantes y coleccionistas, incluidos algunos estadounidenses. A mediados de la década de 1960, estos saqueos generaron una demanda que superaba el suministro de ollas antiguas. Las arqueólogas Nancy Kelker y Karen O. Bruhns determinan que “los artesanos locales pronto entraron en escena para llenar este vacío”. Los artesanos de Mata Ortiz y Casas Grandes, al no poder satisfacer la demanda de ollas antiguas, comenzaron a fabricar réplicas que llamaron hechizas. Muchos de los primeros saqueadores, incluido el alfarero actual Rojelio Silveira, experimentaron con el barro para lograr que sus ollas contemporáneas lucieran prehistóricas. Los mismos artesanos, junto con comerciantes mexicanos, lograron venderles con éxito las réplicas a coleccionistas y propietarios de tiendas en ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México durante gran parte de las décadas de 1960 y 1970. Mientras que el mito popular actual cuenta de forma equivocada que los saqueos no ocurrieron, que de hecho la alfarería de Mata Ortiz evolucionó gracias a un artista autodidacta descubierto por un hombre estadounidense, el autor y profesor Julián Hernández Chávez de Casas Grandes afirma que este saqueo temprano “no es un secreto”.

El profesor Hernández, cuya familia ha vivido en el lugar durante más de dos siglos, manifiesta que el alfarero Manuel Olivas de Casas Grandes fue el primero de la zona en utilizar los diseños de Paquimé en la alfarería contemporánea.

Manuel Olivas le comentó al profesor Hernández que aprendió a trabajar con barro en 1952 de la mano de su abuela, Leonor Parra. Mientras que Parra, al igual que otras mujeres del lugar, tenía habilidades para la alfarería con motivos utilitarios, Manuel Olivas comenzó a crear piezas con propósitos decorativos. Sus diseños se basaban en antiguas temáticas de Paquimé. Con un comienzo muy modesto en la década de 1950, Olivas y sus hermanos se convirtieron en alfareros prolíficos a lo largo de la década de 1960 y más allá. De hecho, cuando en 1976 un estadounidense llamado Spencer MacCallum llegó a Nuevo Casas Grandes en busca del artista que había creado sus tres ollas, los lugareños lo enviaron al hogar de Manuel Olivas. (MacCallun aparentemente había comprado estas ollas en el sur de Nuevo México).

“La revisión es el alma de los estudios históricos. La historia es un diálogo continuo entre el presente y el pasado. Las interpretaciones del pasado están sujetas al cambio en respuesta a nuevas evidencias, nuevos interrogantes a partir de la evidencia y nuevas perspectivas obtenidas con el paso del tiempo”. James McPherson

En 1979, en la obra An Odyssey Complete and Continuing, Spencer MacCallum escribió lo siguiente sobre el alfarero Juan Quezada: “No tenía a nadie en Chihuahua a quien pudiera copiar”, y que el redescubrimiento de la tecnología alfarera de Quezada ocurrió “sin haber visto jamás…a un alfarero trabajando”. Esto es algo claramente incorrecto. Sin embargo, el profesor Julián Hernández afirma que justo antes de encontrarse con Quezada en 1976, MacCallum conoció y vio trabajos de alfarería realizados por Manuel Olivas. Según Hernández, fue Olivas, con la creencia de que a las ollas de Spencer MacCallum las había fabricado cualquiera de los muchos alfareros del lugar, quien envió a MacCallum a Mata Ortiz donde luego conoció a Juan Quezada. El profesor Hernández continúa y dice que “en Mata Ortiz, el primero [alfarero] fue probablemente Félix Ortiz”.

La alfarera de Mata Ortiz, Marisela Ortiz de Barrio Porvenir, recuerda a su padre Félix. “Por aquí”, señala, “la gente sabe que Félix Ortiz fue el que comenzó todo. Algunas personas de por aquí están molestas. Aquí las personas consideran a mi padre, Félix Ortiz, el primer alfarero en Mata Ortiz. Estaríamos muy orgullosos si algún día las personas reconocieran a mi padre por la persona que fue…”. El tío abuelo de Marisela, Jesús Ortiz, agrega: “Juan no fue el primero. Mi sobrino Félix lo fue. Y después su hermano Emeterio. Juan solía venir y observaba las ollas de Félix. Pero luego algo ocurrió. Tuvieron una pelea. Si quieres saber cómo lucían las ollas de Félix, ve y pregúntale a Juan Quezada. ¡Él las observó!”

De hecho, según una investigación sobre Mata Ortiz realizada por el investigador Jim Hills de Tucson, Arizona, muchas personas del barrio de Porvenir se dedicaban a los trabajos de alfarería en la década de 1970. Los alfareros de Porvenir Rojelio Silveira, Emeterio Ortiz, Félix Ortiz y Salbador Ortiz realizaron trabajos de alfarería a principios de la década de 1970. En su artículo, “Reconstructing a Miracle” (La reconstrucción de un milagro) en el periódico de la Universidad de Arizona Journal of the Southwest, Hills señala: “MacCallum continuamente personalizó su historia a lo largo de los años para intentar promover una narrativa única, en la que se debían omitir, modificar o diluir hechos”. Los trabajos de Ortiz y Silveira estaban entre esas omisiones.

Por lo tanto, según Hills: “una mezcla de estrategias empresariales bien intencionadas, reticencia, descuidos, imaginación, exageración y nociones románticas de la realidad le han dado forma a la narrativa de Mata Ortiz”.

En esencia, dos voces estadounidenses le dieron forma a esta historia incompleta de la tradición alfarería de Mata Ortiz. En 1993, Walter Parks escribió un libro basado en parte en las notas de MacCallum. En los agradecimientos del libro, Parks afirma: “Spencer MacCallum fue muy generoso, ya que dejó a mi disposición sus archivos y revisó el texto”. Según nuevas evidencias, ese relato es deficiente y tiene una perspectiva limitada. Solo cuenta una parte de la historia. Muchas familias mexicanas significativas quedaron excluidas.

 

Mata Ortiz: Las Historias No Contadas, Parte Dos

LAS HISTORIAS NO CONTADAS DE PAQUIMÉ Y

MATA ORTIZ (PARTE DOS)

                                             Por Ron Goebel y Nancy Andrews

 

“Es momento de incluir más voces y expandir la historia de la tradición alfarería de Mata Ortiz en una representación más completa”.

-Del documental de 2015 “Mata Ortiz: Las Historias No Contadas”

La alfarería en Mata Ortiz surgió como un esfuerzo grupal. La documentación muestra que en Mata Ortiz la tradición alfarería comenzó como un esfuerzo grupal y no con la inspiración de un solo hombre. El profesor Julián Hernández está de acuerdo: “Comenzaron a trabajar con el barro… todos juntos… para lograr mejores habilidades y realizar sus trabajos de alfarería”.

Marisela Ortiz reafirma este esfuerzo grupal cuando habla sobre la década de 1960 y de principios de la década de 1970, los primeros años de su padre en la alfarería. “Sí, mi padre Félix Ortiz fue uno de los primeros que comenzó a trabajar con barro, él y algunos de sus amigos”, destaca. Junto con su hermano, Emeterio, entre los amigos alfareros de Félix se encontraban Rojelio Silveira y Salbador Ortiz, tío del artista contemporáneo Eli Navarrete.

Eli Navarrete recuerda sus propios comienzos, cuando aprendió a fabricar ollas en Barrio Porvenir. “Me juntaba con Félix y su hermano mayor Emeterio. Fueron pioneros con Juan Quezada. Y uno de los primeros en utilizar técnicas nuevas fue mi tío, Salbador Ortiz. Los fines de semana, pasaba tiempo con familiares y amigos y hablábamos sobre encontrar nuevos materiales y herramientas”.

El alfarero pionero de Mata Ortiz, Rojelio Silveira, coincide y afirma que en la década de1960 Salbador Ortiz era uno de los alfareros auténticos del pueblo. En una entrevista de 2012 con el documentalista Richard Ryan de Mata Ortiz, Silveira relata: “Tenía unos 21 años cuando comencé a fabricar ollas. Fue antes de casarme”. Era el año 1965. “Ahí fue cuando hice una olla con dos rostros, una esfinge. Félix [Ortiz] hizo un cuenco pequeño y mi amigo Chava [Salbador Ortiz] hizo una olla pequeña. Así fue cómo empezamos. Comenzó cuando les dije: “Hagamos una olla”. Silveira había sido un saqueador, y también resultó que pudo fabricar una olla él mismo. “Así que dijeron, está bien, intentémoslo, y así lo hicimos. Todos juntos. Félix Ortiz, yo Rojelio Silveira y Salbador Ortiz. Los tres”.

Mata Ortiz: Las Historias No Contadas, Parte Tres

LAS HISTORIAS NO CONTADAS DE PAQUIMÉ Y

MATA ORTIZ (PARTE TRES)

Por Ron Goebel y Nancy Andrews

Del mismo modo, los artistas jóvenes de la actualidad rápidamente le dan crédito a la comunidad por sus logros y comparten sus triunfos con colegas. El premiado alfarero Héctor Gallegos Junior avanza hasta el punto de darle el crédito a la tierra misma, junto con sus padres, por su inspiración y logros. “Todos nuestros materiales”, explica, “provienen de nuestra tierra, así que es muy importante para mí. La mayoría de nuestras tierras se han cultivado por mi familia durante muchas generaciones. Además de la alfarería, la mayoría de las personas vive de su tierra. Debido a mi amor por la naturaleza, comencé a representar a los animales y insectos del norte de México en mis trabajos de alfarería”. Gallegos continúa y ilustra su devoción por la comunidad de Mata Ortiz. “Cuando viajamos a exhibiciones, mostramos nuestro trabajo, pero también hablamos de la comunidad. No solo nos promocionamos a nosotros mismos. Promocionamos a toda la comunidad. Por ejemplo, Group of Seven es una nueva asociación civil de artistas que apoya a estudiantes locales con becas”. El premiado alfarero Diego Valles cree lo siguiente: “En Mata Ortiz, somos en verdad una comunidad de artistas. Creo que es por eso que no tenemos límites”.

“La revisión es el alma de los estudios históricos. La historia es un diálogo continuo entre el presente y el pasado. Las interpretaciones del pasado están sujetas al cambio en respuesta a nuevas evidencias, nuevos interrogantes a partir de la evidencia y nuevas perspectivas obtenidas con el paso del tiempo”. James McPherson

De hecho, los alfareros contemporáneos de Mata Ortiz comprenden las oportunidades ilimitadas para aquellos que tienen ideas de diseño vanguardistas y la disciplina para ejecutarlas. Iván Martínez, un ambicioso estudiante de marketing de 24 años de la Universidad de Paquimé y oriundo de Mata Ortiz, relata su éxito de 2014. “Ese año tuve el privilegio de ir a Tonolá, Jalisco”, cuenta Martínez. “No estaba acostumbrado a ir a competencias de alfarería. Ese año, tuve el coraje de presentar una pieza. Para mi sorpresa, mi trabajo ganó el segundo lugar a nivel nacional. Gracias al premio, tengo la motivación para continuar”. Su hermana, la premiada Viviana Martínez, de 19 años y también estudiante universitaria, le da el crédito a su hermano Iván por su propia motivación disciplinada. “Mis padres, hermano y amigos me mantienen innovadora. Cuando voy a la escuela y les digo a mis amigos lo bien que me está yendo, se sorprenden por todos los premios que he ganado y me dicen lo orgullosos que están de mí”, relata.

Ahora la tecnología moderna contribuye a la amplia variedad de posibilidades de promocionar la alfarería y, por lo tanto, de ganarse la vida con el arte. La apremiada alfarería Carla Martínez de Mata Ortiz señala que alrededor del 30% de los artistas jóvenes en el pueblo están conectados a Internet y usan correos electrónicos, Facebook y otros medios de comunicación para contactarse con potenciales compradores. La apremiada Elvira Bugarini Cota es una de las promotoras en línea. Bugarini expresa: “Nuestros nuevos clientes aparecen por Internet. Tenemos clientes por Internet que llaman desde Cancún, Puerto Vallarta, Playa del Carmen y Acapulco. Sí, Internet nos ha ayudado. Gracias a él, hemos podido llegar a personas de otros lugares que no conocían nuestro trabajo, gente de Francia, España, personas que no sabíamos que podían estar interesadas en nosotros. Internet nos ha servido mucho. Estoy orgullosa de lo que hemos logrado”.

En 2013, la hermana de Bugarini, Laura Bugarini Cota, ganó el primer lugar en la competencia nacional de alfarería en Tlaquepaque, Jalisco. Elvira Bugarini enfatiza lo siguiente: “A partir de 2013, hemos visto más interés en nuestro trabajo por parte de la gente en México. Vemos que las personas de México están interesadas en hacer que nuestro trabajo sea bien conocido a nivel nacional”. En cuanto al triunfo, Laura Bugarini reflexiona: “Este es el honor más grande que he tenido. Recibí el premio en Tlaquepaque, Jalisco. Lo recibí de las manos del presidente Peña Nieto. Es un gran honor para todos, para mí y para todos los alfareros de aquí que trabajan con barro. El premio es para todos nosotros”.

Así, en el siglo XXI vemos que la alfarería de Mata Ortiz es reconocida en México y más allá. La tradición que comenzó hace siglos con los alfareros de Paquimé, las ollas que replicó Manuel Olivas en la década de 1950 bajo la tutela de su abuela, Leonor Parra, el arte que recrearon Félix Ortiz, Salbador Ortiz y Rojelio Silveira y otros en la década de 1960, el arte que se volvió más amplio con el ingenio de Juan y Nicolás Quezada, ahora recibe extendido reconocimiento nacional e internacional. Ese reconocimiento les permite a los alfareros de Mata Ortiz continuar viviendo del arte y compartir su buena fortuna con otros. Como dice el maestro alfarero Macario Ortiz de Porvenir: “El sol brilla para todos”.

Copyright © 2016 Ron Goebel. Todos los derechos reservados.

Overview of Mata Ortiz

Overview of Mata Ortiz

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